El apego la mayor adicción

apego emocional

El apego como tal, lo podríamos definir como un estado de dependencia sumisa hacia alguien o hacia algo, que nos roba energía y bienestar. Hablar del apego es lo mismo que hacerlo de unas dependencias emocionales que todo ser humano tiene que soportar en algún momento de su vida. Preguntarse si el apego es la mayor adicción, es considerar hasta qué punto llegamos a necesitar a alguien o algo, como para necesitar ayuda de profesionales, en un centro de adicciones, en caso de no poseerlo. Desde la posición privilegiada de la figura de un psicólogo, el apego es considerar a alguien o algo, como el centro de tu vida, haciéndose imprescindible para lograr la felicidad, lo que significa, quedar anulado como persona, permaneciendo a la espera de tu amo.

La ley de la impermanencia

Mucha culpa de este sentimiento de necesidad hacia alguien o algo es el resultado del tipo de educación que recibimos desde la infancia, donde el sentido de la propiedad y perdurabilidad de las cosas es inquebrantable. Según la filosofía budista, estamos muy lejos de entender o asimilar la ley de la impermanencia, donde nada es para siempre, igual que las cosas vienen, se van, y nada es perdurable.

Simplemente disfrutarlo sin más

 Este concepto se hace imprescindible a la hora de afrontar situaciones difíciles, en que la vida nos pone a prueba. La pérdida de algo que para nosotros era motivo de alegría y felicidad, nos hace sentirnos en un estado de vacío tal, que el resto de las cosas pierden total importancia. El hecho de no disponer de esa fuente de energía hace que nuestras emociones dependan enteramente, del recuerdo de ese algo o ese alguien, convirtiendo esos momentos de felicidad, en momentos de amargura. Según la filosofía budista, deberíamos recordar esos momentos de felicidad, con un inmensa alegría y satisfacción de haberlos podido vivir en ese momento, siendo conscientes de que no durará, viviéndolos intensamente sin pensar si será la última vez o no, simplemente disfrutando sin más.