La luna y las mareas vivas

El movimiento de la luna en traslación alrededor de la tierra, es el causante del movimiento de las aguas, esto se debe a que su tamaño y velocidad al desplazarse, ejercen una fuerza de atracción hacia fuera del planeta de las aguas que componen los mares, por lo cual se levantan de su nivel normal formando lo que llamamos mares. El efecto es similar al de un imán que atrae a un metal desde cierta distancia y a medida que se mueve ese magneto, el metal atraído cambia de posición, pero siempre levantándose un poco en uno de sus extremos hacia ese otro objeto imantado que lo está atrayendo.

Existe una estrecha relación entre la luna y las mareas vivas, esto último es un fenómeno que ocurre al menos 2 veces por mes, cuando el satélite natural entra en sus fases más extremas, la luna llena, que es cuando se alinea perfectamente con el sol y este lo ilumina por completo y la otra cuando hay luna nueva, que es la fase en la que se desalinean por completo y no recibe su luz.

En estos lapsos de tiempo, los niveles de las mareas varían de acuerdo con la cercanía para el momento de la luna respecto a la tierra, cabe destacar que su órbita alrededor del planeta no es perfectamente circular y que también se ve afectada por el propio movimiento de traslación terrestre alrededor de la estrella principal que es el sol.  La luna y las mareas vivas, comenzaron a ser estudiadas en relación entre sí por el francés Piteas, quien según la historia nació unos 300 años antes que Jesucristo, pero no fue hasta 1687, cuando el padre de la física moderna, Sir Isaac Newton, explicara con sus teorías que, el mar sufre alteraciones en sus niveles según la fuerza de gravedad que ejerce la luna y el sol sobre las aguas, lo cual está totalmente relacionado con los movimientos de traslación tanto del planeta como de la luna alrededor de él.

Para que se produzca una marea viva, se necesita que el sol y la luna se alineen entre si para que ejerzan su fuerza gravitatoria sobre las aguas. Razón suficiente para que la luna y las mareas vivas estén tan plenamente enlazadas.

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